Su esperado regreso a La Habana

A finales de 1917 Vicente regresó a Cuba, donde actuó con la Compañía de Opera de Adolfo Bracale, desde finales de Diciembre de 1917 hasta finales de Enero de 1918 en el Teatro Nacional de La Habana. Allí coincidió con su compatriota José Palet.

En la capital cubana le recordaban y se nota que le apreciaban. Los periodistas hablaron de su “ascenso” al mundo de la ópera y alabaron su voz y su buen hacer. Vicent, que era su mejor relaciones públicas, al llegar a La Habana fue a visitar en la redacción de un periódico (al menos hay uno que da la noticia) a sus “amigos”. Otro periódico resaltó que al hacer su primera aparición en Rigoletto: “Ballester fue saludado con una salva de aplausos que le tributó el público que llenaba la sala del teatro” … “Fue ovacionado en diversos momentos y, al final de cada acto tuvo que presentarse varias veces a escena a recibir el homenaje del público”. En el mismo sentido se expresaban los otros periódicos que también alababan la calidad de su voz y de su interpretación. Esta última cualidad, su talento como actor, sería también una constante en las críticas que recibiría a lo largo de su corta carrera: a la calidad de su voz y su buen cantar destacan (quizá por lo inusual en aquellos tiempos) el gran actor que es. Un periodista de “El Imparcial”, en su crónica sobre la segunda audición de “Rigoletto” añadió a su análisis de la ópera: “El público tributó a Vicente Ballester varias ovaciones entusiastas, de lo cual me alegro infinitamente por dos razones: porque Ballester está enamorado de su arte y porque es amigo mío”.

En 1918 hubo un primer contrato con el Metropolitan de Nueva York, pero no llegó a cantar.

El día 12 de Febrero del mismo año, el Centro Valenciano en La Habana organizó en el Teatro Payret un concierto en el que Vicente actúo junto al tenor catalán Amador Famadas. Tres días después el mismo centro organizó una función homenaje a ambos.

Y aquí un hecho por ahora incomprensible por falta de información. Desde la anterior fecha no se sabe nada más de Ballester hasta finales de Julio de 1918 cuando se le encuentra cantando de nuevo zarzuela y operetas con una compañía del empresario Santiago García, pero que algunos periódicos hablan como si Vicente fuera el propio empresario.

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